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Dr. José Luis Fernández Zayas comenta sobre Sustentabilidad

José Luis Fernández Zayas en FOROS SOBRE REFORMA ENERGÉTICA

Breve explicacion sobre la situacion de las energias renovables.

Inauguración del Foro Global de Energías Renovables

jueves, 24 de diciembre de 2009

Copenhague: un paso más en un camino largo y tortuoso

NATURALMENTE, LAS EVALUAciones sobre los resultados de la Cumbre de Copenhague sobre cambio climático son diversas.

No podría ser de otra forma. Algunos la califican de “fracaso”, “farsa”, “vergüenza” e “irrespeto”. Y aunque muchos consideran que fue “un paso en la dirección correcta”, existe un amplio consenso en el sentido de que fue “un paso insuficiente”. Un resultado satisfactorio para la mayoría era, desde antes de comenzar la reunión, improbable. La diversidad de las evaluaciones que se hacen refleja la multiplicidad de expectativas que se tenían al comienzo del encuentro.

La mayor parte de las evaluaciones subestiman la complejidad del reto. Desconocen que la construcción de un acuerdo jurídicamente vinculante para alcanzar metas determinadas en la reducción de gases con efecto de invernadero es, sin duda, el reto de mayor complejidad y trascendencia política, institucional y tecnológica que las naciones hayan intentado acometer de manera conjunta. Muchas evaluaciones sobre el resultado de la cumbre sobreestiman la autonomía de los negociadores y asumen, ingenuamente, que la construcción de un pacto global jurídicamente vinculante es simplemente un asunto de “voluntad política”.

Desconocen las pesadas restricciones con que llegaron a negociar los líderes de las naciones determinantes en este proceso: Estados Unidos, China, la Unión Europea, Brasil e India. Restricciones que tienen su origen en las realidades legales, económicas, tecnológicas, comerciales y políticas de cada uno. No debe perderse de vista, además, que la incertidumbre sobre la dimensión y naturaleza del problema y, sobre todo, sobre la dimensión de las medidas necesarias para contenerlo crea dificultades adicionales en la negociación.


A pesar de que la Cumbre no produjo un acuerdo jurídicamente vinculante, los pactos políticos y de principios alcanzados reflejan la voluntad de los líderes de avanzar en el proceso de su construcción. Debe reconocerse también que, en todo caso, la Cumbre de Copenhague fue un hecho político de enorme importancia. Un hecho que forma parte de un proceso complejo que está encaminado positivamente hacia la elaboración de los acuerdos para acometer de manera conjunta las acciones necesarias para alcanzar metas verificables en materia de adaptación al cambio climático, así como de control y mitigación de las emisiones que lo causan.

El año entrante se celebrarán una serie de reuniones importantes en Alemania y en México para seguir avanzando en el proceso de negociación. Para ese entonces, el Congreso de los Estados Unidos probablemente ya habrá aprobado la legislación que actualmente discute para regular la emisión de gases con efecto de invernadero. Esto le permitirá al presidente Obama, cuya participación es determinante, comprometerse con metas y plazos determinados en materia de reducción de emisiones.

Otro factor que facilitará la construcción de acuerdos es la creciente evidencia de que los desarrollos tecnológicos necesarios para enfrentar el problema de cambio climático, principalmente los relacionados con la generación de energía y con la eficiencia energética, pueden desencadenar innovaciones industriales que aceleren la salida de la recesión económica que muchos de los países claves enfrentan. Además, esos desarrollos tecnológicos e industriales, en un entorno de libre comercio, también pueden contribuir a mejorar las condiciones de equidad social y el nivel de vida en las sociedades más pobres.

Colombia puede ser uno de los grandes beneficiados de esos avances y de los acuerdos que se están construyendo. Sin embargo, también podría ser, por su vulnerabilidad al cambio climático, uno de los más afectados por la falta de ellos.